domingo, 5 de octubre de 2008

Soberbia.-











Nadie sabe para qué se viene a este mundo. Y nadie sabe cómo es que el ser humano logra rescatar de su interior emociones que trascienden en cada uno de nosotros y se extienden hacia cada persona como uno lo desee.

Hoy escribo con un tono de desaliento y porqué no de desorientación.

¿Cómo puede ser el Hombre, quien se cree omnipotente, llegar a ser tan sórdido, abyecto y oscuro?

¿Cómo puede tomar palabras y hacerlas puñal al corazón, y transgredir la libertad de ser feliz a otro, sólo porque tiene el poder de ser amado por ese otro?

¿Hasta qué punto, hombres y mujeres, se agreden, ofenden y hacen doler de tal forma, que la omnipotencia se dispara y el ego comienza a ser parte de nosotros?

¿Cómo esa emoción tan perfectamente expresada en un núbil ser, puede con los años desgastarse y corromper alegrías? ¿Para qué estamos hechos entonces? ¿Para agredir y querer quedarnos solos? ¿Para ser los “valientes” y tratar de evitar a la gente que uno quiere? ¿Cómo el egoísmo puede llegar tan arriba y cegarnos en lo que verdaderamente importa? ¿Cómo vivimos atrapados en lo oscuro y nos creemos dueños de nuestro propio porvenir? ¿Cómo se puede vivir con la agonía de no estar bien, y creyendo estarlo siempre sin dejar que la interacción con los nuestros nos haga más importantes? ¿Cómo escupes a tu lecho quedando impune y tranquilo de que la verdad que llevas a cuestas es la que Realmente es?

Esto me asusta, me conmueve y me espanta. No hay forma en la que lo mire y no me repugne y me ponga triste.

A lo mejor el hombre desde su concepción se cree indeleble, pero finalmente se aturde a sí mismo y se pierde en su propia verdad.

Las emociones se esconden y se quiere escapar. Las palabras se ocupan como armas de desesperación y derrumban palacios, monumentos humanos. Y después de todo eso la conciencia tiende a estar normal y se cree estar tranquilo. Que miedo me da, humanos malditos. Humanos espiritualmente nulos. Humanos omnipotentemente Horrendos.

Tengo la convicción de seguir en un camino aparentemente tranquilo, y las piedras con que tropiezo son sólo un problema de inmadurez, pero no así de no saber amar.

De tomar mis palabras y hacerlas poesía y trabajar en lo que yo necesito para hacer feliz al resto y a mi.

Tengo miedo de seguir aquel camino en los que el ORGULLO, la VANIDAD, el EGOÍSMO, la SOLEDAD, la MENTIRA y la SORDIDEZ, imperan en esta sociedad imperialista, y se pone énfasis en lo que uno puede hacer sólo sin la ayuda de los que uno ama.

Por lo que amo con orgullo, a mis pares. Trabajo su amor y miro adelante junto a los míos. A los que están conmigo a los que viven junto a mí y los que me acompañan en esta vida que horriblemente se transforma en individual. Nada más lindo que un abrazo y un beso que se encuentra a menos de un metro cuadrado. Nada más lindo que saber amar y ser amada con locura. Aquella locura de morir por amar. Aquella locura que es plural y no singular. Aquella locura de saber vivir para dar.

[Carta para los míos]

1 comentario:

Luciano dijo...

Luciano ha pasado por aca.
Bendiciones ^^