
-La melancolía más grande es no saber que ocurre contigo mismo… es no saber porque te sientes de una manera macabra y todas tus esperanzas se caen haciéndote de un bronce amargo y casi impenetrable.
La gente no son la compañía que tu quieres, y tu alegría diaria no son alegrarse con el triunfo de tus queridos y amados…
El caso es que llegaste solo a este mundo… y solo es que tu particular personalidad no encaja con nadie… me he convertido en una hipócrita… en una mujer adorablemente falsa.
Inquietamente, oigo los gritos de la vida y temo por mí y por lo que me transformo… no amo la vida y simplemente no la quiero en mí, pero ahora es el miedo de cómo no tenerla, si veo en la gente que amo, un refugio… aunque no es permanente.
Y vuelvo a mi forma primitiva y a experimentar a diario mi problema existencial… Me está carcomiendo.
De todas formas me acompaña la gente de buenos sentimientos, que intentan hacerme sacar una risa infalible… pero siempre es falsa.
No es mi vida la que detesto… es LA vida la que detesto.
Es esa forma monótona de lidiar con uno mismo y soportarse los más mínimos problemas que me hacen ser una persona agria y absurda… es luchar por algo que se me está escapando de las manos, es tratar de revertir una situación que no se puede revertir. Tratar de ser algo que no soy, y no contentándome con eso interferir en la formación de las creencias que antes tenía, y que se desvanecen con mis fuerzas de seguir luchando por mí misma… El lucro se apodera de la sociedad y me lleva consigo un sepulcro completo.
A estas horas en las que casi todos, se pierden con sus almas, consumidas por el atadoso problema de ser un niño, me estremezco con el deseo de perderme en la multitud, y dejarme llevar sólo y solamente repito, conmigo… Lamentablemente, me digno a seguir en lo mismo… y aparte de luchar por lo que no podré obtener, la vida, la capacidad de los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en un ambiente, su existencia o simplemente el espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un ser vivo hasta su muerte… tan fácil definirlo, pero tan difícil llevarla.
Tengo miedo, ¿acaso es malo?, miedo a quedarme sola, a morir en el intento de ser algo, a frustrarme con el conocimiento que lo que conozco es vago y no sirve para lo qué quiero conocer, a vivir con el dolor de ser yo misma, en vivir con la agonía de saber que no soy sino el más insignificante ser que rebota de aquí, allá como quien manipula un pedazo de de plástico, miedo de que un castigo feroz me adormezca en mi propio ser y que lo que ya no creo me aborrezca de tal modo de matarme viviendo, de sentir el cariño más grande por lo que yo quiero, pero dejarlo así y perderlo de apoco… miedo de permanecer infantil y maldita… o simplemente miedo a SER FELIZ….
La gente no son la compañía que tu quieres, y tu alegría diaria no son alegrarse con el triunfo de tus queridos y amados…
El caso es que llegaste solo a este mundo… y solo es que tu particular personalidad no encaja con nadie… me he convertido en una hipócrita… en una mujer adorablemente falsa.
Inquietamente, oigo los gritos de la vida y temo por mí y por lo que me transformo… no amo la vida y simplemente no la quiero en mí, pero ahora es el miedo de cómo no tenerla, si veo en la gente que amo, un refugio… aunque no es permanente.
Y vuelvo a mi forma primitiva y a experimentar a diario mi problema existencial… Me está carcomiendo.
De todas formas me acompaña la gente de buenos sentimientos, que intentan hacerme sacar una risa infalible… pero siempre es falsa.
No es mi vida la que detesto… es LA vida la que detesto.
Es esa forma monótona de lidiar con uno mismo y soportarse los más mínimos problemas que me hacen ser una persona agria y absurda… es luchar por algo que se me está escapando de las manos, es tratar de revertir una situación que no se puede revertir. Tratar de ser algo que no soy, y no contentándome con eso interferir en la formación de las creencias que antes tenía, y que se desvanecen con mis fuerzas de seguir luchando por mí misma… El lucro se apodera de la sociedad y me lleva consigo un sepulcro completo.
A estas horas en las que casi todos, se pierden con sus almas, consumidas por el atadoso problema de ser un niño, me estremezco con el deseo de perderme en la multitud, y dejarme llevar sólo y solamente repito, conmigo… Lamentablemente, me digno a seguir en lo mismo… y aparte de luchar por lo que no podré obtener, la vida, la capacidad de los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en un ambiente, su existencia o simplemente el espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un ser vivo hasta su muerte… tan fácil definirlo, pero tan difícil llevarla.
Tengo miedo, ¿acaso es malo?, miedo a quedarme sola, a morir en el intento de ser algo, a frustrarme con el conocimiento que lo que conozco es vago y no sirve para lo qué quiero conocer, a vivir con el dolor de ser yo misma, en vivir con la agonía de saber que no soy sino el más insignificante ser que rebota de aquí, allá como quien manipula un pedazo de de plástico, miedo de que un castigo feroz me adormezca en mi propio ser y que lo que ya no creo me aborrezca de tal modo de matarme viviendo, de sentir el cariño más grande por lo que yo quiero, pero dejarlo así y perderlo de apoco… miedo de permanecer infantil y maldita… o simplemente miedo a SER FELIZ….
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