miércoles, 27 de julio de 2011

Qué hombre más PEZ

Ataque de bondad con una copa en la mano y un diplomático cigarro...
acercósenos entonces un vagabundo
al contrario de lo que pensaba
no era un hombre burdo...
Gozaba de lo que llamamos felicidad rebalsante,
Manos calientes y un corazón corroído por el cansancio
de andar por las calles, vagar por los rincones y contener su dignidad.

(se le entrega un cigarro)

- Adios Caballero, cuídese
- Sí, vaya a su destino.
- Mi destino se encuentra allá (apuntando de manera incierta)... por allá me debo ir.
Y si no encuentro mi destino, es porque estoy perdido.

Se retira hombre extraño, en dirección correcta (o incorrecta), fumando un dulce cigarro y arrastrando los pies atraídos por las irregularidades del camino.

1 comentario:

Yo dijo...

<3 Lo mejor que el hombre en cuestión tenía las manos más calentitas que las mías xDDDD