Otra vez caí a un vacío sideral, y mientras estallaba en llantos y perjuicios me sujeté de una pequeña estela de luz invariable que hacía un vaivén extraño en este triste, pero no extraño lugar.
Mientras caía me envolví con mi piel otra vez que caía a pedazos pidiendo un grito de justicia, y desnuda así sintiendo una energía diferente y agotadora me regresé , para conectarme con un alma gastada y sensible, pero no menos fuerte de lo que era hace unos meses.
Que extraño porque aunque mi alma requería con fuerza una vida al lado, no la necesitaba.
Por primera vez exudaba mis pensamientos a la madurez necesaria para sentir que caía en los brazos de un ángel, que ya la caída no se hacía tortuosa y significante, se hacía cada vez más anidada para que por fin yo viera no sólo una estela, sino que se abrían por doquier estelas de colores que inundaban mi cuero al aire y atravezaba mis poros para hacerme llenar de un júbilo de estar viva y de una histeria de que pronto quería acomodarme para poder hacer un suspiro más por la tranquilidad del respiro fugaz.
Aun no toco fondo, y es que si lo toqué agradezco la caída lenta y menos trabajosa de lo que yo pensé, los sentimientos ya no agobian, me hago más vivaz y gozo de las luces centelleantes que me visten de manera sin igual y me hacen libar de mi propio aroma de elegir donde voy y no tener que pedir permiso a nadie para que poco a poco, con el roce me comenzaran a salir alas..... Unas alas sorprendentementes extrañas e inexplicables... es un milagro??... es una coincidencia?... es una ELECCIÓN
Te elegí a ti por fin, dejaste de lado a la gente ingrata que te rodeaba y agarraste a las adecuada para ir cayendo a menor velocidad más tranquila y con música entonando la canción más hermosa del mundo.
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